- Los arquitectos vallisoletanos eligieron la obra proyectada en 1934 por Ramón Pérez Lozana para recibir este año la distinción
- La portada comercial constituye uno de los ejemplos más singulares de arquitectura protorracionalista conservados en Valladolid
- La reciente rehabilitación realizada por el arquitecto Óscar Miguel Ares ha permitido recuperar los elementos originales de la fachada y devolverle la imagen concebida por su autor
El Colegio de Arquitectos de Valladolid (COAVA) celebra hoy, 5 de octubre, el Día Mundial de la Arquitectura con la colocación de una placa Docomomo Ibérico en la Cuchillería Blanco de la calle Santiago, elegida este año por los arquitectos vallisoletanos por su especial valor patrimonial.
El presidente del COAVA, Manuel Vecino; el concejal de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Valladolid, Ignacio Zarandona; el representante de DOCOMOMO, Daniel Villalobos y el arquitecto, Óscar Miguel Ares. serán los encargados de descubrir la placa que reconoce la singularidad de esta obra proyectada en 1934 por el arquitecto Ramón Pérez Lozana y que constituye uno de los ejemplos más destacados de arquitectura protorracionalista que se conservan en Valladolid.
Por noveno año consecutivo, el COAVA convocó una votación entre sus colegiados para escoger una obra de entre tres edificios pertenecientes al registro Docomomo Ibérico. La Cuchillería Blanco se impuso a la Real Sociedad Hípica, actual Complejo Deportivo Juan de Austria, proyectada por Luis Gutiérrez Soto en 1944, y al edificio de viviendas de Miguel Íscar, 13, obra de Julio González Martín de 1961.
Modernidad arquitectónica
Situada en pleno corazón de la calle Santiago, la portada comercial de la Cuchillería Blanco fue concebida en un momento de transición hacia la modernidad arquitectónica. Pérez Lozana incorporó en ella los principios defendidos por Adolf Loos en torno al revestimiento y la expresión material de la arquitectura, utilizando aplacados de mármol blanco y negro organizados en una composición de pilastras con base, fuste y capitel.
La calidad de la obra se aprecia especialmente en el diseño de la carpintería, donde confluyen referencias a la estética vienesa y geometrías de inspiración expresionista vinculadas a formas cristalográficas. Pese a sus reducidas dimensiones, destaca por el cuidado de los detalles y el valor de sus acabados, que la convierten en una pieza excepcional dentro del patrimonio comercial de Valladolid.
Una reciente rehabilitación diseñada en 2025 por el arquitecto y colegiado del COAVA Óscar Miguel Ares ha permitido recuperar y poner en valor los elementos originales de la fachada y devolverle la imagen concebida por Ramón Pérez Lozana.
Placas Docomomo en Valladolid
Las placas de la Fundación Docomomo Ibérico acreditan el valor patrimonial de las obras incluidas en el registro y contribuyen a la documentación, valoración, difusión y conservación del patrimonio de la arquitectura y el urbanismo del movimiento moderno.
El COAVA comenzó a colocar estas distinciones en Valladolid en 2012 con el Colegio Apostólico de los Padres Dominicos, de Miguel Fisac. Desde entonces se han incorporado, entre otros, el Mercado Central de Abastos, el Matadero Municipal, el Colegio San Agustín, el Cinema Roxy, la antigua fábrica de TAFISA, la Casa del Barco, la Casa Cuna, el Colegio Juan XXIII y, el pasado año, el Hotel El Montico.
