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COLEGIO DE ARQUITECTOS

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El Mercado Central de Abastos: hormigón en todas sus formas

  • La obra de Juan Antonio Aguiló Villahermosa y Ángel Valdés Martínez recibió la placa DOCOMOMO en 2013 

 

En el momento de su construcción, entre los años 1965 y 1966, el Mercado Central de Abastos de Valladolid era el único edificio de este tipo que existía en la ciudad. Una gran estructura horizontal de hormigón austera en materiales y rigurosa en sus formas, con una clara influencia brutalista, hacía el servicio para la compra y venta de alimentos al por mayor en el corazón del barrio de Pajarillos. Esta obra proyectada por los arquitectos Juan Antonio Aguiló Villahermosa y Ángel Valdés Martínez recibió la placa DOCOMOMO en el año 2013.  

La estructura original se componía de tres edificios: dos naves de mercado, una con capacidad para 48 puestos de venta y otra con capacidad para 24, y una tercera pieza formada por un bloque de oficinas para gerencia y administración, que es la que conformaba la fachada de acceso. Por último, una muralla de almacenes delimitaba la parcela creando en su interior un patio para carga y descarga de camiones y furgonetas.  

El conjunto siempre ha destacado por el marcado carácter modular de su estructura repetitiva, que se asimila a un apilamiento de contenedores de carga. La estrategia modular, que facilita su construcción, se combina con un inteligente sistema de doble circulación cruzada en dos alturas que favorece la separación entre las mercancías y el público. En la primera planta, los pasos elevados que permiten observar las mercancías desde arriba. Todo ello se corona con unos pliegues que hacen posible la entrada cenital de luz natural. 

Los diferentes módulos y bloques del Mercado Central de Abastos se unifican bajo la coherencia de la utilización de un mismo material, el hormigón, en diferentes formas y texturas. Así, el esqueleto del edificio, formado por la estructura principal y la cubierta, está realizado con hormigón armado encofrado in situ. Para los testeros, sin embargo, se utilizaron bloques prefabricados del mismo material, facilitando la posibilidad de ampliación en caso de ser necesaria. También son de hormigón los filtros de iluminación, que en este caso se encuentran en forma de celosías prefabricadas que dejan pasar la luz. 

A pesar de haber jugado un papel fundamental en la vida del barrio, a finales de siglo, sin embargo, las instalaciones del mercado llegaron a resultar insuficientes. El complejo quedó obsoleto y su abandono se convirtió en un problema urbano y social. En 1997 se rehabilitó el edificio con una reforma que eliminó el bloque de oficinas y la muralla y convirtió las dos naves en el Centro Integrado de Equipamientos. 

FUENTE: RINCÓN, Iván. ‘El ordenado brutalismo del Mercado Central de Abastos de Valladolid’. En el libro ‘do.co,mo.mo_Valladolid. Registro DOCOMOMO Ibérico, 1925-1975. Industria, vivienda y equipamientos’. 

 

FICHA DE LA OBRA: 

Denominación actual: Centro Integrado de Equipamientos. 

Autor: Juan A. Aguiló Villahermosa y Ángel Valdés Martínez. 

Año inicio: 1965 

Año finalización: 1966 

Dirección: Calle Cigüeña /Calle Tórtola