- Los colegiados del COAVA escogen la obra proyectada por Ramón Pérez Lozana frente a a la Real Sociedad Hípica y un edificio de viviendas en Miguel Íscar
- El Colegio colocará la distinción en el edificio el 5 de octubre con motivo de la celebración del Día Mundial de la Arquitectura
Los arquitectos vallisoletanos han elegido la Cuchillería Blanco de la calle Santiago para recibir la placa Docomomo Ibérico que el Colegio de Arquitectos de Valladolid (COAVA) concede cada año y que colocará el lunes 5 de octubre, Día Mundial de la Arquitectura. Las placas Docomomo Ibérico, que toman el nombre de las siglas de la fundación internacional para la documentación, valoración, difusión y conservación del patrimonio histórico de la arquitectura y el urbanismo del movimiento moderno, acreditan el importante valor patrimonial del edificio donde son colocadas.
Por noveno año consecutivo, el COAVA lanzó una encuesta entre los colegiados para que escogieran un edificio de entre tres obras pertenecientes al registro Docomomo Ibérico. En esta ocasión, la ganadora ha sido la proyectada en 1934 por el arquitecto Ramón Pérez Lozana, frente a la Real Sociedad Hípica, actual complejo deportivo Juan de Austria (Luis Gutiérrez Soto, 1944) y al edificio de viviendas de la calle Miguel Íscar, 13 (Julio González Martín, 1961).
Modernidad arquitectónica
Situada en pleno corazón de la calle Santiago, la portada comercial de la Cuchillería Blanco constituye uno de los ejemplos más singulares de arquitectura protorracionalista conservados en Valladolid. Concebida en un momento de transición hacia la modernidad arquitectónica, la intervención incorpora los principios defendidos por Adolf Loos en torno al revestimiento y la expresión material de la arquitectura. Para ello, Pérez Lozana utiliza aplacados de mármol blanco y negro organizados en una composición de pilastras con base, fuste y capitel que dota al conjunto de una notable elegancia y sofisticación formal.
La calidad de la obra se aprecia especialmente en el diseño de la carpintería, donde confluyen referencias a la estética vienesa y geometrías de inspiración expresionista vinculadas a formas cristalográficas. A pesar de tratarse de una actuación de reducidas dimensiones, destaca por el extraordinario cuidado de los detalles y por el valor de sus acabados, lo que la convierte en una pieza excepcional dentro del patrimonio comercial de la ciudad. Una reciente rehabilitación diseñada en 2025 por el colegiado del COAVA Óscar Miguel Ares ha permitido recuperar y poner en valor los elementos originales de la fachada, devolviéndole la imagen concebida por su autor.
Los otros finalistas
Otro de los edificios que competía a por la placa Docomomo Ibérico era la Real Sociedad Hípica, actualmente conocido como Complejo Deportivo Juan de Austria. Diseñado por Luis Gutiérrez Soto en 1944, el pabellón está compuesto por un prisma horizontal intersecado por dos prismas verticales. La horizontalidad de la pieza se remarca con las estrechas ventanas alargadas que recorren sus cuatros alzados, reforzándose con una línea de ladrillo rojo que contrasta con el blanco del edificio y una mínima barandilla en la terraza de la cubierta.
También era candidato el edificio de viviendas situado en la calle Miguel Íscar, 13. Proyectado por Julio González Martín en 1961, sobresale por la expresividad de su fachada, conseguida a través del uso del color, las texturas y los contrafuertes que articulan los espacios interiores. La presencia de elementos inspirados en el ‘brise-soleil’ aporta un lenguaje geométrico y abstracto que diferencia el inmueble. El edificio cuenta además con una cuidada solución en el portal y en las carpinterías, así como una compleja organización interior con distintos tipos de vivienda.
Placas DOCOMOMO en Valladolid
La Fundación Docomomo Ibérico se organizó en 1994 con sede en Barcelona, integrando el estudio de la arquitectura de España y Portugal de ese periodo. El COAVA arrancó con la primera colocación de una placa Docomomo Ibérico en Valladolid en el año 2012 en el Colegio Apostólico de los Padres Dominicos (1952-1957) de Miguel Fisac.
Al año siguiente, en 2013, colocaron otra placa en el Mercado Central de Abastos de Valladolid (1965-1966) de Juan A. Aguiló Villahermosa y Ángel Valdés Martínez (actualmente Centro Integrado de Equipamientos), sito en la calle Cigüeña y Tórtola; en 2014, en el Matadero Municipal de Valladolid (1931-1936), de Alberto Colomina y Botí, ingeniero; en 2015, en las Escuelas Graduadas (Colegio Público San Fernando) (1932-1950), de Joaquín Muro Antón; en 2016 en el Colegio San Agustín (1959-1961), de Cecilio Sánchez-Robles; en 2017, en el Colegio Internado Sagrada Familia (1963-1967), de Antonio Vallejo Álvarez, Antonio Vallejo Acevedo y Fernando Ramírez de Dampierre; en 2018, en el Hogar Nacional-Sindicalista del barrio de Las Delicias (1937), de Jesús Carrasco Muñoz; en 2019, en el Cinema Roxy, de Ramón Pérez Lozana (1932); en 2020, en la fábrica de tableros de fibras TAFISA, del equipo de arquitectos Antonio Vallejo y Santiago de la Fuente; en 2021, en las oficinas de la refinería de aceites Hipesa, más conocidas como la Casa del Barco, de Constantino Candeira (1935); en 2022, en el Colegio Mayor Santo Tomás, de Fray Coello de Portugal (1963); en 2023, en la Casa Cuna, de Ángel Ríos Gómez e Isaías de Paredes Sanz (1968); en 2024, en el Colegio Juan XXIII de las Discípulas de Jesús, de Julián Aguado Fernández y Luís Aníbarro Blanco; y el año pasado, en 2025, en el Hotel El Montico, de Joaquín Pallás (1970). Además, el Colegio de Cristo Rey también cuenta con otra placa Docomomo Ibérico que instaló el propio colegio en 2015.